Sabes que siempre me
ha gustado sentarme al revés y tener un poco de sangre en la cabeza. El humo rodeando la habitación y colocarme de
risa. Y.. ¡Dios! Sabes que me encanta dormir en un sofá
mugroso si por la mañana veo
tu cara dormida frente a la mía. Aunque me duela la
espalda y tú abrigo no tape mis pies. No sabes que me gustan los detalles,
pero eso te lo puedes imaginar. Y sabes que no me gustan tus bailes aunque me muero por provocar-TE, por ignorar-TE, por besar-TE. En realidad, todo lo que acabé por TE me apetece si es contigo. También me apetece pasar una vida sin ti y que en el infierno, entre el calor
de las llamas, nos encontremos. Pobre diablo,
lloro por ti, soy tu pobre diabla.
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Dicen que ella le pega a lo más duro y sueña despierta desde los 18, pero
últimamente parece claudicar. Débil, cae como un castillo de naipes. Y dicen que la desdicha nunca avisa.

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