jueves, 17 de mayo de 2012

el humo ya no sale de mi boca.



Dime si puedes olvidar lo que paso ayer, brillará el sol si para de llover, o si puedes recordar sin volverme a ver, cada caricia en cada amanecer. Cuantas lágrimas vertidas, cuantas noches increíblemente divertidas, cuanto amor y ahora cuanto limón en la herida. Jóvenes amando como jóvenes suicidas parecemos irracionales, malas energías llevan a malos modales, cuantos besos y cuantos gritos en los portales, cuantas veces nos comportamos como animales. Cuantas veces dije que te amo, cuantas veces tu sonrisa es el reclamo, cuantas veces pierdo, dime cuantas gano, somos como mariposas que fueron gusanos. Y ahora, dime que va, dime que quieres ver, dime que es lo que yo nunca he podido comprender, que se bien lo que hice mal, todo lo que hice bien, sabes que tu mi corazón tuviste de rehén. Y ahora que por fin me levanto, valieron miles de sonrisas y cero de llantos mantenerme positiva y curada de espantos, y esquivar errores que habré cometido tantos. Seguir perdonando y olvidando, y mejorando. Controlar la situación es compartir el mando, buscar soluciones y no seguir lamentando, y acabar con tantos odios simplemente amando. Y si ya no ves, esto no tiene solución, vuelve a repetir esta canción, no escuches a tu cabeza, escucha al corazón, busca las razones y encuentra la conclusión. 


martes, 15 de mayo de 2012

jueves, 10 de mayo de 2012

PARADO.

Ha pasado ya mucho tiempo, y mis sentimientos se han calmado. Han cesado. Se han escondido en un cajón. Y ya ni los clavos que lo agujereaban me molestan. Ya no hay recuerdos. No hay momentos inolvidables que me hacían romper a llorar. Ya no hay nudos en la garganta, ni nervios por volver a verte. Sólo queda un corazón de fuego que ni el hielo que me escupes ha podido congelar. Te has vuelto frío conmigo. Y me has dejado sola. Más bien, yo te he dejado solo, he pasado página. He ocultado nuestro libro en la oscuridad, y ya ni los sueños lo encuentran. Sólo se que lo nuestro fue mágico. Que nadie podrá borrarlo, ni hacerlo desaparecer, por mucho que me esfuerce en ello. Que cada vez que sé algo de ti, mis temblores son inevitables y que si te pasa algo me muero. Me muero. Porque me importas, porque tu corazón estuvo en la palma de mi mano, y mi mano fue la única que lo palpo. Y sólo espero que seas tú, que seas aquel que me enamoro locamente unas fiestas de verano. Y que todo siga como hasta ahora. PARADO.