lunes, 26 de diciembre de 2011
Dos miedos paralelos.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
para alguien... TÚ eres su mundo.
No aguanto más. No lo soporto. Él o
yo, él o tú, él o nosotros; pero siempre él. Y
cuando tú mirada me vuelve loca, el ipod ya no vibra.
Cuando él busca mi nombre en aquella lista y me dice que conmigo
le vale, yo te busco, pero no
te encuentro. ¿Dónde
está el amor que rompe barreras? Cuando tu sonrisa aparece en
mi encuentro mientras el frío me atrapa; yo tengo la cabeza en el fuego que arde.
Luego pasa el tiempo, pero sus ojos chocan con los míos. Y yo le evito, evito esta situación, te evito. Pero
es él o yo. Es una batalla en la que de los tres, sólo uno puede perder; y
ese uno soy yo. Perderé el amor, viviré por la pasión y moriré junto a la lluvia
cayendo sobre mis mejillas. No quiero perderte, no quiero
encontrarle, pero deseo encontrarme con su boca en aquel sofá y saborearle el humo hasta que pierda el
sentido y despertar abrazada a tú espalda por la mañana después de romper las sábanas, que
todo haya sido un sueño y que me quieras como cada madrugada…
domingo, 18 de diciembre de 2011
tú eres mi vida
Y puede que me maten por esto, pero Hache y Babi no sabían nada del amor. Que se lo digan a Katina y
Pollo, ellos si que se querían hasta el fondo de la locura. Y eso es lo que siento por ti.
Porque el amor es fácil, es que todo
venga rodado. No es esperar una llamada que
no llega, unos ojos que ya no te miran; aunque tú los busques hasta debajo de
la almohada.
Es tirarte los cojines veinte veces a la cara y que me sigas mirando con esa sonrisa tonta que me hace desearte cada
día un poco más.
Es mancharte la nariz con helado de caramelo y limpiártelo con la lengua. Que tengas escalofríos en verano y te mueras de calor en
invierno con solo tenerte a mi lado. No poder parar de pensar en
estar junto a ti y decirte te quiero las 24 horas del día, sin descanso. Porque nadie
quiere descansar del amor. Pero sí te hartas de ir a verle y que sólo te concedan un
desprecio, y puede que él se muera por comerme la boca y
sentir fuego en el corazón. Pero lo que él no sabe es que
me he cansado de que mi ropa huela a humo, que ahora el ruido
de su moto sólo me provoca dolor de cabeza y el verde chillón de su camiseta me deja ciega. Ahora sólo
quiero estar bajo las estrellas, pero no esperando a que me miré desde la otra
punta de la plaza, sino bailando contigo debajo de
ellas.
Sólo quiero darme cuenta de que por fin deje el infierno en el que vivía para
mudarme a ese cielo, lleno de nubes. Ya solo quiero felicidad. Amor. Como
Katina y Pollo, pero para siempre.
sábado, 17 de diciembre de 2011
x
Te quiero, y eso no lo puede cambiar
nadie. Ni la distancia, ni las malas palabras, ni los egoísmos, ni dos corazones rotos que son incapaces de volver
a unirse. Los
recuerdos siguen ahí y perduraran por siempre en nuestras cabezas, esas que son
tan grandes y testarudas. Que me recuerdan todo lo que nos quisimos y todas las barreras
que rompimos para poder estar juntos por
siempre.
Y aunque no perduro una vida, si que perduro una gran parte de ella, cuatro
años en los que estuviste junto a mi, en los buenos, y en los no tan buenos momentos. Y aunque ahora solo me lo
recuerdan, unos cruces de miradas, un
saludo con la boca medio cerrada y fotos viejas que ya casi ni observo… Sé que en el fondo de mi memoria, te quise y aun
te seguiré queriendo el resto de mis días. Puede que no a tu yo de
ahora. No a
tus pantalones rotos y a tus greñas desaliñadas. Pero si a ese chico que me dedicaba las canciones más bonitas del mundo
y aquel que me regalaba todas sus ilusiones y esperanzas. Aquel que me quería por encima de todo y de todos. Pero la cuerda se rompió, solo espero que esta
amistad un poco desgastada perdure mucho más. Porque como digo y diré siempre, estas en mi corazón gatito.
domingo, 11 de diciembre de 2011
Traigo seis millones de maneras d morir solo una d vivir...
Puedes
estar inspirado y decirme que te gusta mi ombligo esta noche, o tal vez puedes ignorarme como
si no me conocieras, pero tu lengua vigila mi mirada, y tu mirada mi
espalda cuando te la doy.
Sonara nuestra canción y nos haremos los locos,
tampoco empañaremos los cristales, aunque nos muramos de ganas. Pero puede que después de toda
esa tarde de absentismo, de no mirarnos a
la cara, veas que a la luz de la luna me tiemblan las manos por el invierno
y me
abraces como si nada. Eso no valdrá nada. Pero puede que me des la mano y la
aprietes como si no la quisieras soltar jamás, como si
fuera parte de tu cuerpo.
Y yo ya no temblaré sólo por el frío.
Puede que de repente aparezcamos tumbados en el sofá de mi casa con sabor sex on
the beach en nuestras bocas.
La música ya no sonará, pero de repente estaremos en mi cama. Y puede que te tire del pelo mientras sudamos en la
oscuridad, con un hilo de luminosidad por las farolas de la calle que
entran por mi balcón. Luego
te tiraré de la cama, y tú te enfadarás, pero sabes que no pararemos
hasta la madrugada. Y
también puede que durmamos abrazados hasta soñar despiertos. Pero lo más seguro, y eso si que
puede, es que a la mañana siguiente abrirás la puerta y yo esperare hasta las
doce para ver tu “buenas noches, princesa”
vibrando en mi cama, nuestra
cama.
jueves, 1 de diciembre de 2011
Para ti, para no variar...
Sabes que siempre me
ha gustado sentarme al revés y tener un poco de sangre en la cabeza. El humo rodeando la habitación y colocarme de
risa. Y.. ¡Dios! Sabes que me encanta dormir en un sofá
mugroso si por la mañana veo
tu cara dormida frente a la mía. Aunque me duela la
espalda y tú abrigo no tape mis pies. No sabes que me gustan los detalles,
pero eso te lo puedes imaginar. Y sabes que no me gustan tus bailes aunque me muero por provocar-TE, por ignorar-TE, por besar-TE. En realidad, todo lo que acabé por TE me apetece si es contigo. También me apetece pasar una vida sin ti y que en el infierno, entre el calor
de las llamas, nos encontremos. Pobre diablo,
lloro por ti, soy tu pobre diabla.
-
Dicen que ella le pega a lo más duro y sueña despierta desde los 18, pero
últimamente parece claudicar. Débil, cae como un castillo de naipes. Y dicen que la desdicha nunca avisa.
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