lunes, 28 de noviembre de 2011

Yo creo que el olvido es una fantasía.


¿Y tú no te engañas nunca? Porque yo lo hago continuamente. Cuando digo en voz alta que ya no pienso en ti. Cuando le abrazaba jurándome a mi misma que ya te había olvidado. Cuando grito en silencio. Cuando me conformo… ¡No me conformo!

No quiero la angustia de pensar que todavía sigues rondándome la cabeza. Que aún quiero revolcarme por el césped contigo. Odio dedicarte más textos que a él. Y sobre todo odio no olvidarte. Porque aunque puedo soportar no verte, te extraño. Todas las noches. Y me da igual que tengas una amante en cada pueblo y que te rías en mi cara. Porque has demostrado más con tus silencios que cualquiera gritándome te quiero a los cuatro vientos. Y también odio que me mires cuando no te veo, porque quiero seguir engañándome. Quiero seguir temblando con el ruido de tu motor, aunque mis lágrimas no sepan a ti. Creo que me partiste el corazón. Una mitad te la llevaste y la otra estuvo esperando que volvieras. Mientras tanto yo también busqué amantes en cada barra de cada bar de esta puta ciudad. Aún así tampoco te logré olvidar.

El verano me regalo un moreno dorado, un rubio platino y un chico de ojos claros que me ha regalado su mitad del corazón. Ahora no le tengo partido. Tengo un collage, un cuarto que te espera, un cuarto que intenta olvidarte y medio regalado lleno de amor que no se si quiero guardar. Espero hacer caso a Sabina en que si los Romeos se demoran, las Julietas se desenamoran. Y repito, ¿y tú no te engañas nunca? Porque yo lo hago constantemente.


jueves, 24 de noviembre de 2011

pero te vence otra vez, como a Superman la criptonita.


Puedes enamorar con tu sonrisa, pasar al lado de cualquiera y no poder evitar que te coma con los ojos. Puedes aparecer en tan solo una noche, en miles de sueños diferentes y tener los labios más deseados. Tus caderas pueden derretirles y dejar su baba colgando. Tus piernas en verano con un tacón de aguja pueden dejar por los suelos a todo el que se ponga a tu lado. Puedes haber hecho derramar lágrimas e incluso romper corazones. Y aunque dicen que las miradas matan, sabes que la tuya provoca adicción, tentación. En realidad puedes tener todo lo que necesitas en la palma de tus manos. Pero sin él, sabes que para ti, no vale nada.

martes, 22 de noviembre de 2011

10 nunca fueron suficientes y 666 tampoco.


Y si de verás te olvide, ¿Por qué apareces en mis sueños? Y si un nuevo amor encontré, ¿Por qué me muero cada vez que te huelo? ¿Por qué sitúas un nudo en mi garganta cada vez que te siento cerca? Cada noche; recuerdo tu pequeña nariz rozándose junto a la mía. En la oscuridad aparece tu cigarro humeando la habitación, mis manos se congelan y reaparece el vaho en mi boca. El fuego calienta la entrada mientras evitas mirarme y mis piernas tiemblan. Sabes que no es por la música. Cada noche; anhelo el ver tu moto frente a la puerta de mi hotel, pero… ¿Qué demonios? Ni siquiera se de que color es… Pero suena a ti. Y mientras rozo mis labios con los dedos recuerdo nuestro primer beso en la hierba mojada. También recuerdo un abrazo sentados en el suelo tras el instituto, incluso recuerdo a la pareja que pasó a nuestro lado, agarrándose de la mano y lo que pensé: “Quiero estar así con él”. Y como acostumbró a hacer, mire al cielo y busque una estrella, debí  confundirla con la luna porque mi deseo nunca se cumplió. Ahora mi deseo es olvidarte, pero tampoco se cumple. Quizás no lo desee y sólo intente engañarme a mi misma, una vez más.

jueves, 3 de noviembre de 2011

En tus ojos sólo hay demonios; nada bueno... ahí no queda nada.


Ni siquiera las canciones explican lo que siento por dentro, porque nadie entiende este terror, porque me hables, porque me mires… y tan sólo perderme. Te quise como no habia querido a nadie jamas. Cada vez que oía el motor de una moto temblaba, el humo siempre me cegaba, me ahogaba y desde entonces no puedo acercarme al fuego sin quemarme. Te miré y me hipnoticé, como si de un mago te tratases, pero no eras un mago. Ni hacías magia, ni te gustaba la purpurina. Sólo te gustaba colocarte todas las noches antes de dormir y hablarme de un mundo, tan lejano, que aunque me daba miedo, me fascinaba, tanto como tú. Y ahora que por fin, consigo huir de tu mundo, de tu hipnotismo, de tu humo, del naranja de tu copa… ¿Vuelves? No quiero más sudor en aquel sofá, no quiero resacas a tú lado, ni despedirme del ruido de tú moto. Sí soy rara, siempre lo has sabido. Y aunque lo parezca no te escribo otra carta, simplemente te olvido. Como olvido el mes de Abril, el césped de Septiembre y el gris de Agosto. Quizás Galicia ya no te espera, pero tú ya no bebas rubia la cerveza para acordarte de mi pelo. Nunca más.