lunes, 17 de octubre de 2011

Me gustaria decirte...... Pero me da miedo la respuesta.


Ella busca, pero ninguna canción le describe. Aunque todas la hablan de él. Maná la recuerda su amor mutante, esto de ser amigos con derecho, pero sin derecho de tenerle siempre a su lado y por mucho que diga, Melendi entiende que puede que esta canción hable de los dos, pero no suena sin él. No te olvides de que la mujer del pelotero, aún apagaría fuegos e infiernos por su bombero.

También Andy se pasaba las tardes discutiendo con Lucas, de si esa niña de ojitos negros valoraría estos momentos, pero la Húngara tenía más que claro que quería un beso de su boca, que la supiera a caramelo y la volviera … ¡Rabiosa! ya que Shakira siempre ha intuido que ella por su tigre mata y que, aunque ella se esconda en la habitación 210 y no quiera desvelar sus sentimientos por ser una caprichosa hasta enganchosa, revoltosa, una rosa con espinas venenosas… Sueña con que él vuele a su ventana, la de un beso en la cara y la acaricie el cuerpo hasta por la mañana. Pero aunque la sale el lado romántico, él la conoce y sabe que por lo que ella se muere es porque la pegue a la pared, como a una vaina loca.

Y como dijo Daddy Yankee, abrázala fuerte, no la sueltes, porque tú eres cielo, ella es fuego y solo queda por ver quien se va a quemar, mientras you make me feel that… lalala!

jueves, 13 de octubre de 2011

Que no, que si, que a lo mejor me quedo aquí.


Después de desear tu boca, probarla y saborearla, he decidido que tus labios son para mí y no es algo que se pueda discutir. Que quede claro. Y no podré decir esas palabras que me dan tanto terror, pero eso no es que no las sienta. Tú sabes muy bien que las sientes y que es posible que yo también. Así que mintámonos un poco más. Hagámonos los tontos otra tarde mientras nos abrazamos. Vuelve a soplarme el oído mientras duermo o acaríciame la espalda. Porque aunque digamos que no significa nada, los dos sabemos que significa todo.

Nos parecemos demasiado, sentimos demasiado, queremos demasiado y ahora mismo demasiado me parece demasiado poco para enumerarte la veces que he sentido este hormigueo a tu lado. Que no dura una tarde, sino una eternidad. Y te juro que odio ponerme cursi y decir que tus ojos me dan miedo, que no soporto nuestras despedidas, ni tus intentos de quererme, porque lo consigues... No pude vender mi alma al Diablo, pero a ti te estoy regalando mi entrada en el cielo. Voy de cabeza y sin temblar.

Y ahora es cuando sueño que me cantas:
-A lo mejor, decides hoy que lo mejor para los dos es mojarte, ya no hay marcha atrás, y de una vez di la verdad.

viernes, 7 de octubre de 2011

Aún sigo tachando los días 10 de mi calendario.


Y pensábamos que lo nuestro sería para siempre. Diferente a todo lo anterior. Tan especial que nadie lo podría romper. Nadie te conocía como yo, nadie me conocía como tú. Nuestras miradas significaban todo. Y con un sólo abrazo, podíamos borrar todo lo malo de nuestro alrededor. No existía el perdón, porque nunca había discusión. Tú ilusión era verme salir por la puerta del instituto y la mía verte por el telefonillo. Nuestras llamadas duraban horas y costaban discusiones, pero nada importaba si estábamos juntos. Las horas eran segundos a tu lado. Mi almohada sólo era para ti, y tus sueños solo les ocupaba yo. Nuestros besos eran pasionales, o más bien alocados. Para algunos exagerados, pero para nosotros a todas horas deseados. Hasta que todo cambió. Y ahora no veo tu cara nunca en mi telefonillo, nuestras conversaciones por teléfono duran segundos... En cambio, las horas eternas que había entre día y día para vernos ahora son meses. Y tú mirada ya no se encuentra con la mía. Pero tus palabras me duelen como puñales cada vez que siento que no me olvidas. Porque lo nuestro fue mágico. Fuiste mi primer amor, y nadie podrá borrarlo. Y yo, yo no puedo soportarlo…

miércoles, 5 de octubre de 2011

nunca he sentido nada como esto en mi vida.



Harta de decisiones, de rayadas, de pensar con la cabeza y no con el corazón, que es el que debería mandar. El que me hace sonreírte cuando me miras, el que me hace volverme loca cada vez que no me hablas, el que late a mil por hora en nuestros momentos a solas. El que me hace olvidar noches de fuego y darme cuenta de que este corazón de hielo se está derritiendo gracias a tus detalles, a tus miradas mientras bailamos bajo la luna. Porque gracias a ti sonrío y eso debería ser suficiente… ¿o no?