sábado, 17 de diciembre de 2011

x


Te quiero, y eso no lo puede cambiar nadie. Ni la distancia, ni las malas palabras, ni los egoísmos, ni dos corazones rotos que son incapaces de volver a unirse. Los recuerdos siguen ahí y perduraran por siempre en nuestras cabezas, esas que son tan grandes y testarudas. Que me recuerdan todo lo que nos quisimos y todas las barreras que rompimos para poder estar juntos por siempre. Y aunque no perduro una vida, si que perduro una gran parte de ella, cuatro años en los que estuviste junto a mi, en los buenos, y en los no tan buenos momentos. Y aunque ahora solo me lo recuerdan, unos cruces de miradas, un saludo con la boca medio cerrada y fotos viejas que ya casi ni observo… Sé que en el fondo de mi memoria, te quise y aun te seguiré queriendo el resto de mis días. Puede que no a tu yo de ahora. No a tus pantalones rotos y a tus greñas desaliñadas. Pero si a ese chico que me dedicaba las canciones más bonitas del mundo y aquel que me regalaba todas sus ilusiones y esperanzas. Aquel que me quería por encima de todo y de todos. Pero la cuerda se rompió, solo espero que esta amistad un poco desgastada perdure mucho más. Porque como digo y diré siempre, estas en mi corazón gatito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario