lunes, 5 de marzo de 2012

reír y llorar también van juntas de la mano.


Me siento tan cansada... Suena el timbre otra vez; cuando estás a mi lado, no quiero saber quién es. 

Desconectada, y no sé por qué, y tampoco entiendo que ya no sales en mis sueños. Como un reloj, te tengo en la cabeza a todas horas; compréndelo, que tenga miedo a estar contigo a solas. Te alejaste demasiado, nos dejamos de mirar, y a la vez reír, y a la vez llorar. Y cada uno por su lado, nos echamos a volar, y a la vez reír, y a la vez llorar

domingo, 4 de marzo de 2012

una vez más Belcebú me llama.


Si de una vez yo pudiera llegar a erizar de frío tu piel, a quemar… ¡que se yo!, tu boca y morirme allí después
Y si entonces temblarás por mí, llorarás al verme sufrir. Ahí sin dudar, tú vida entera me darías, como yo la doy por ti
Si pudiera ser tu héroe, tu Dios. Que salvarte a ti mil veces, puede ser mi salvación. Si supieras la locura que llevo, que me hiere y me mata por dentro. ¿Y que más da? Mira, que al final lo que importa es que te quiero. Déjame tocarte, quiero acariciarte una vez más.

jueves, 1 de marzo de 2012

moriría


¡Que no! ¡Que me niego a una vida sin tu olor! ¡Que no quiero respirar otro aire que no sea el que salga de tu boca! Y pueden venir todos los obstáculos y apuñalarnos cada noche el corazón, pero tus arañazos se han impregnado tan dentro de mi piel que ya eres tan parte de mi como mi cuello, que no puede vivir sin tus besos
Que me das la vida. Me das el sol por las noches y la luna estrellada cada madrugada. Y el fuego que te corre por las venas no me quema, me da luz. Me das brillo. Me iluminas con tus verdes en la oscuridad. Y no puedo soportar estos celos que tengo de tu cama, que duerme contigo todas las noches, de tu reloj que te despierta todas las mañanas, del agua que roza tu piel mientras te duchas. Mine, mío y de nadie más

Porque no voy a permitir perder tus abrazos. Ni tus manos en mi trasero. Ni tú contoneo. Quiero sexo, en tus brazos hasta llorar del placer y morir a carcajada limpia. Quiero todo contigo y nada sin ti. Vete despidiéndote de la soledad, porque la cerveza que bebes te recuerda a mi pelo. Tú desayuno a mi olor chocolate. Me amas y a nadie más con las mismas ganas. No te vayas. Moriría.

he caído en la cuenta de que no estas tú.


Le pido a dios, que me detenga. De mis pecados, perdí la cuenta. Pero hoy echo de menos mis raíces en tus huesos. Otra vez, el reloj se ha parado; otra vez, y yo empiezo a sentirme pequeña, como siempre colgando de un sueño.

El sueño de quererte, dejar de ser inerte. De que seas mi Robinson y yo ser tú viernes. 
En esta dura lucha que mantengo con tus labios, volvamos a empezar.