Harta de decisiones, de rayadas, de
pensar con la cabeza y no con el corazón, que es el que
debería mandar. El que me hace sonreírte cuando me miras, el que me hace
volverme loca cada vez que no me hablas, el que late a mil por hora en nuestros
momentos a solas.
El que me hace olvidar noches de fuego y darme cuenta de que este corazón de
hielo se está derritiendo gracias a tus detalles, a
tus miradas mientras bailamos bajo la luna. Porque gracias a ti
sonrío y eso debería ser suficiente… ¿o no?

Debería ser suficiente, pero no siempre lo es.. porque somos masocas y es una putada porque somos las únicas que salimos perdiendo.
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