viernes, 7 de octubre de 2011

Aún sigo tachando los días 10 de mi calendario.


Y pensábamos que lo nuestro sería para siempre. Diferente a todo lo anterior. Tan especial que nadie lo podría romper. Nadie te conocía como yo, nadie me conocía como tú. Nuestras miradas significaban todo. Y con un sólo abrazo, podíamos borrar todo lo malo de nuestro alrededor. No existía el perdón, porque nunca había discusión. Tú ilusión era verme salir por la puerta del instituto y la mía verte por el telefonillo. Nuestras llamadas duraban horas y costaban discusiones, pero nada importaba si estábamos juntos. Las horas eran segundos a tu lado. Mi almohada sólo era para ti, y tus sueños solo les ocupaba yo. Nuestros besos eran pasionales, o más bien alocados. Para algunos exagerados, pero para nosotros a todas horas deseados. Hasta que todo cambió. Y ahora no veo tu cara nunca en mi telefonillo, nuestras conversaciones por teléfono duran segundos... En cambio, las horas eternas que había entre día y día para vernos ahora son meses. Y tú mirada ya no se encuentra con la mía. Pero tus palabras me duelen como puñales cada vez que siento que no me olvidas. Porque lo nuestro fue mágico. Fuiste mi primer amor, y nadie podrá borrarlo. Y yo, yo no puedo soportarlo…

1 comentario:

  1. "Pero tus palabras me duelen como puñales cada vez que siento que no me olvidas."

    Me ha recordado al Platónico...

    ResponderEliminar