Le pido a dios, que me detenga. De mis pecados, perdí la cuenta. Pero hoy echo de menos mis raíces en tus huesos. Otra vez, el reloj se ha parado; otra vez, y yo empiezo a sentirme pequeña, como siempre colgando de un sueño.
El sueño de quererte, dejar de ser inerte. De que seas mi Robinson y yo ser tú viernes.
En esta dura lucha que mantengo con tus labios, volvamos a empezar.

Ay, no se ve bien :(
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