¡Que no! ¡Que me niego a una vida sin
tu olor! ¡Que no
quiero respirar otro aire que no sea el que salga de tu boca! Y pueden venir
todos los obstáculos y apuñalarnos cada noche el corazón, pero tus arañazos se han
impregnado tan dentro de mi piel que ya eres tan parte de mi como mi cuello, que no puede vivir sin tus
besos.
Que me das la vida. Me das el sol por las noches y la luna estrellada cada madrugada. Y
el fuego que te corre por las venas no me quema, me da luz. Me
das brillo. Me iluminas con tus verdes en la
oscuridad. Y no
puedo soportar estos celos que tengo de
tu cama, que duerme contigo todas las noches, de tu reloj que te despierta
todas las mañanas, del agua que roza tu piel
mientras te duchas.
Mine, mío y de nadie más.
Porque no voy a permitir
perder tus abrazos.
Ni tus manos en mi trasero. Ni tú contoneo.
Quiero sexo, en tus brazos
hasta llorar del placer y morir a carcajada limpia. Quiero todo
contigo y nada sin ti. Vete despidiéndote de la soledad, porque la cerveza que bebes te recuerda a mi pelo. Tú desayuno
a mi olor chocolate.
Me
amas y a nadie más con las mismas ganas. No te vayas. Moriría.


No hay comentarios:
Publicar un comentario