Querido Diablo:
Ha pasado mucho tiempo desde que
pensé en escribirte, quizás debería haber sacado el valor mucho antes, y dejar
el orgullo a un lado. Como hacía cuando éramos más ingenuos e inexpertos,
cuando el amor ni siquiera nos rozaba los talones. Han pasado años desde que
nuestras miradas se cruzaron por primera vez, y aunque parezca un segundo, una
estupidez monótona, marco demasiado en nuestra historia. Ya ni recuerdo cuando
empezamos este juego de hoy te quiero, mañana no; que cada día se vuelve menos
llevadero y más agotador. La magia se esfumo con nuestro intento de olvido. No
conseguimos borrarnos del corazón tan fácilmente. Quizás las copas de más y el
humo de menos nos ayuda a no pensar, pero sentirnos tan cerca y no tocarnos,
aún duele. Aún es necesario cruzar miradas. Los besos de siempre, sobraban.
Las terceras personas saben que
los tres metros sobre el cielo de las películas con nosotros se quedaba corto,
y que aunque ha sido de todo menos una historia de amor, ha tenido muchísima más
pasión e incertidumbre que cualquiera, desde la otra esquina de la plaza. Y así,
a lo tonto, siguen pasando los segundos sin estar a tu lado.
Después de crecer y dejar el pavo
de lado, me he dado cuenta que es lo mejor. Ni tú eres el ken que mis padres
esperaban para mí, ni el malote de turno que parecías. Resulta que tienes más
cabeza que yo, y a mi me enamoraba la locura, no el desfase. Tampoco soy la
rastafari con la que congenias y que por lo que veo, no es lo que te gusta. Los
polos opuestos se atraen, y eso es un hecho en nuestra historia.
Quería escribir esta carta con
una introducción y acabarla con un desenlace después de
llenarla de todos los argumentos que llenaban mi cabeza de pájaros. Pero si no
hay final, puede que no haya historia o que esa historia este inacabada. Lo que
ya no tengo tan claro es que quiera volver al ayer, a acabarla. Porque ni yo
soy la peligrosa, de mirada penetrante y pies en la pared, ni tu eres ya mi
humo verde, mi brugal naranja, ni nuestras bocas bajo las estrellas, rodeadas
de fuegos artificiales.
![]() |
A veces no hay más huevos que conformarse con nada. |

Me ha encantado!
ResponderEliminarYo se la dedicaría también a alguien. Pero que no haya final no quiere decir que no haya historia, quiere decir que es una historia sin pies ni cabeza pero una historia, vuestra historia.. y yo creo que esto solo es un capítulo más, no el final.