domingo, 1 de abril de 2012

libre, y a mi aire si es posible.


Querido Diablo:
Ha pasado mucho tiempo desde que pensé en escribirte, quizás debería haber sacado el valor mucho antes, y dejar el orgullo a un lado. Como hacía cuando éramos más ingenuos e inexpertos, cuando el amor ni siquiera nos rozaba los talones. Han pasado años desde que nuestras miradas se cruzaron por primera vez, y aunque parezca un segundo, una estupidez monótona, marco demasiado en nuestra historia. Ya ni recuerdo cuando empezamos este juego de hoy te quiero, mañana no; que cada día se vuelve menos llevadero y más agotador. La magia se esfumo con nuestro intento de olvido. No conseguimos borrarnos del corazón tan fácilmente. Quizás las copas de más y el humo de menos nos ayuda a no pensar, pero sentirnos tan cerca y no tocarnos, aún duele. Aún es necesario cruzar miradas. Los besos de siempre, sobraban.
Las terceras personas saben que los tres metros sobre el cielo de las películas con nosotros se quedaba corto, y que aunque ha sido de todo menos una historia de amor, ha tenido muchísima más pasión e incertidumbre que cualquiera, desde la otra esquina de la plaza. Y así, a lo tonto, siguen pasando los segundos sin estar a tu lado.
Después de crecer y dejar el pavo de lado, me he dado cuenta que es lo mejor. Ni tú eres el ken que mis padres esperaban para mí, ni el malote de turno que parecías. Resulta que tienes más cabeza que yo, y a mi me enamoraba la locura, no el desfase. Tampoco soy la rastafari con la que congenias y que por lo que veo, no es lo que te gusta. Los polos opuestos se atraen, y eso es un hecho en nuestra historia.
Quería escribir esta carta con una introducción y acabarla con un desenlace después de llenarla de todos los argumentos que llenaban mi cabeza de pájaros. Pero si no hay final, puede que no haya historia o que esa historia este inacabada. Lo que ya no tengo tan claro es que quiera volver al ayer, a acabarla. Porque ni yo soy la peligrosa, de mirada penetrante y pies en la pared, ni tu eres ya mi humo verde, mi brugal naranja, ni nuestras bocas bajo las estrellas, rodeadas de fuegos artificiales.

A veces no hay más huevos que conformarse con nada.



1 comentario:

  1. Me ha encantado!
    Yo se la dedicaría también a alguien. Pero que no haya final no quiere decir que no haya historia, quiere decir que es una historia sin pies ni cabeza pero una historia, vuestra historia.. y yo creo que esto solo es un capítulo más, no el final.

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