Dicen que las personas cambian, maduran y que llega un
momento en que piensan las cosas antes de hacerlas. Yo
creo que me quede en la inmadurez, donde nada importaba, solo la felicidad, el disfrute
del momento, ese tan querido CARPE DIEM. Por eso me encanta el peligro, todo lo que tenga que ver
con fuego y el humo cegándome la vista.
La velocidad en mi pelo, que me suden las manos al hablarte. Los nervios.
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| Volvamos a la locura de la inmadurez |
Llego un punto que me cansé de todo eso, quería una seguridad, una estabilidad, ¿quien no? Ahora es cuando tú cambias el humo por el oxígeno y dices que temes que el fuego me queme, te preocupas, y no lo entiendo. ¿Donde esta aquel chico
que amaba el riesgo? ¿Aquel
que me miraba interesado desde la otra punta de la plaza? ¿Aquel del que huía,
pues su olor me hacía imaginar lo
inimaginable? Ya no está. Y, ¿sabéis
que es lo peor de todo? Que la seguridad que me impregnas ahora me gusta mucho
más, y eso me da
miedo, porque seguimos siendo
fuego y aún quedan cenizas sin volar…

"Y, ¿sabéis que es lo peor de todo? Que la seguridad que me impregnas ahora me gusta mucho más, y eso me da miedo, porque seguimos siendo fuego y aún quedan cenizas sin volar…"
ResponderEliminar¿Y si me pasa algo así? O pero.. ¿y si no es eso lo que me pasa?