sábado, 28 de enero de 2012

Aunque prefiero achucharte a ti.


Sólo deseo abrir la puerta y que me empotres contra esta, girar hasta llegar a la mesa y que me tumbes sobre ella, que me arranques la medias y me busques la lengua. Que me cojas en volandas hasta que me lleves a la cama, chocarnos con el espejo y que frotes mi espalda. Que me tumbes y se desgarren las sabanas. Que suenen las alarmas de un coche a lo lejos y nos sirva de música celestial para seguir el ritmo. Que me tires del pelo, arañarte la espalda, que me muerdas el cuello y jadear una palabra. Rodar hasta la otra cama y deshacernos de los peluches y el pijama. Que las farolas de mi balcón alumbren tu mirada y me quede perdida en tus verdes, unos segundos, en los que tú me deseas más que a nada. Acabar sin articular palabra. Ignorarte y que me abraces la espalda. Así hasta la madrugada…

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