domingo, 20 de marzo de 2011

Nuevo día. Nuevo Blog. Nuevos sentimientos me atormentan la cabeza. ¿Nuevos? O quizá tan antiguos que ya no estaban ni grabados en mi memoria. Cosquilleos en el estómago con el solo rozar de un dedo. Algo extraño. Magnifico y a la vez tan doloroso. Que da rabia. Da rabia querer algo y no tenerlo. Da rabia tener algo y no quererlo. Da rabia no saber lo que quieres. Pero mucho mas rabia da, tenerlo pero saber que realmente nunca fue, ni será tuyo. Porque no lo será. Por mucho que lo intentes. Por mucho que te esfuerces no lo será. Todo quedará escrito en páginas de tu memoria que al final serán olvidadas como todos los amores fugaces.

Pero realmente, ¿existen esos amores fugaces? ¿Existe o es todo tan fugaz que prácticamente todo esta en tu imaginación? Es un querer y no poder. Un intentar, pero nunca lograr. Es difícil saber lo que siente o piensa la otra persona. Horrible. Y mucho más en un amor fugaz. En el que todo es rápido. Como en una película muda. Ves imágenes y te subtitulan lo esencial, pero ¿te das cuenta de todo lo que sienten los personajes? No. Claro que no. Esos sentimientos también son fugaces en tu cabeza. Para él tu solo eres una más a la que apuntar en una larga lista de estrellas apagadas. O puede que no. Puede que seas alguien importante en su vida, y no una más. Puede que seas esa persona que le hace poner el corazón a mil. Pero simplemente tiene miedo. Miedo a tenerte. Miedo a perderte. Miedo. Terror. No saber que querer ni que hacer.

Una vez un chico me dio un consejo. Primero piensa lo que tú quieres y luego en lo que él quiere. Pero ¿como saber lo que quieres sin saber sus sentimientos? ¿Cómo dejarte llevar y sentir por alguien que no sabes que pretende? Entonces ponemos un escudo. Un escudo inquebrantable. Y lo único que conseguimos con eso es perjudicar todo. Y rallarte tanto la cabeza que llega un momento en el que no sabes si sentir los latidos o simplemente dejarte llevar y sentir los muelles de una cama perdida en un lugar al que nunca volverás. Para darte por fin cuenta de lo locamente enamorada que estas. Y tu círculo no se habrá roto, ese círculo vicioso no habrá acabado. Solo acaba de comenzar.

Bienvenida al mundo de amor y dolor

Siempre van juntas de la mano.

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