Te odio por dejarme a medias antes de llegar al éxtasis.
Te odio por tu boca que carece de verdad y sigue así.
Te odio como nadie en este mundo te odiará.
Te odio como no se puede odiar a nadie más.
Te odio porque siempre sigues ahí.
Te odio tanto que podría hacerte resucitar del miedo.
Olvidaste en mi alma el cuaderno
en el que solías preguntar:
“¿cuántos días quedan para vernos?”.
Tengo el corazón ¡a punto de estallar!

Te odio .
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